“El sistema operativo era una chapucera imitación del CP/M; los gráficos en color eran sólo una opción, y aunque el usuario pagara una suma obscena para conseguirla, sólo había cuatro colores en pantalla por vez; se podía escoger entre un conjunto de colores fríos y un conjunto de colores cálidos, pero eso no compensaba las deficiencias. El sonido salía por un altavoz pequeño y repulsivo que zumbaba como una chicharra. Era como si alguien hubiera examinado el Atari 800 y el Commodore 64 y hubiera decidido desmantelarlos para que no quedara nada que pudiera interesar a un ser humano.” (...)
Orson Scott Card, Niños Perdidos
No hay comentarios:
Publicar un comentario